Comienza el juicio por femicidio que puede hacer historia

Comienza el juicio por femicidio que puede hacer historia

Azul Montoro tenía 23 años. En la madrugada del 18 de octubre de 2017, murió de manera violenta. Su agresor le propinó 18 puñaladas que terminaron con su vida. Quiso defenderse, pero no pudo. Por este hecho se encuentra imputado Fabián Casiva, un hombre de 23 años que esa noche se había ido con ella en calidad de “cliente” al departamento de Lara Godoy, amiga de la víctima, quien se encontraba de viaje.

El 31 de julio, Casiva se sentará en el banquillo de los acusados por homicidio agravado por violencia de género en un juicio con jurados populares, que se desarrollará en la Cámara 9na del Crimen.

Lara asegura que su amiga Azul continúa presente en su vida. “Llevo un cuadro con su foto que me acompaña a todas partes”, cuenta con voz quebrada. Le costó mucho volver a entrar a su departamento después de lo que pasó, sin que se la anudara la garganta. Las dos amigas habían vivido juntas un tiempo hasta que Azul pudo alquilar su propio departamento y logró amueblarlo.

Fabian-Casiva

Fabián Casiva, de 23 años, se encuentra imputado por este hecho.

 

A juicio por femicidio

En noviembre de 2018, el Juzgado de Control había aprobado la elevación a juicio solicitada por el fiscal González, pero la defensa interpuso una apelación. Finalmente, en mayo de este año, los magistrados de la Cámara de Acusación Patricia Farías, Maximiliano Davies y Carlos Salazar ordenaron la elevación a juicio.  De no mediar modificaciones en el calendario previsto, el juicio con jurados populares comenzará el 31 de julio con la lectura de la acusación. Se prevé la declaración de más de 15 testigos durante este proceso, incluyendo a los peritos forenses y psiquiátricos.

Se presume además que la defensa de Casiva apuntará al argumento de inimputabilidad del acusado, basada en las pericias psiquiátricas realizadas al momento de su captura, que fueron desestimadas en segunda instancia. Por su parte, la querella hará hincapié en que el hombre estaba en pleno conocimiento de lo que hacía cuando mató a Azul.

“Vamos a sostener la calificación de femicidio basándonos en el hecho de que ella había conseguido su DNI de mujer”, explicó el abogado Tomás Aramayo, representante legal de los familiares de Azul, en diálogo con La Nueva Mañana. La querella también apuntará a ampliar la calificación legal fundamentando que se trató de un crimen de odio –a Azul la mataron por su condición de mujer trans-, sumando ensañamiento y alevosía como agravantes.

El ataque de Casiva contra Azul se puede enmarcar en un itinerario de violencia que comenzó tiempo atrás. Los testimonios a los que recurrirá la querella permitirían demostrar que este hombre tenía un marcado “desprecio por la mujer” y que se trata de una persona “excesivamente violenta”. De hecho, según explica Aramayo, el imputado cuenta con antecedentes de conductas violentas contra su madre y su hermana, además de una serie de episodios de violencia contra otras mujeres de su barrio.

“Estamos todas marcadas por lo que pasó”. Para Lara, como para tantas otras mujeres trans, amigas y compañeras de Azul, el inicio del juicio encierra una promesa de alivio para todas. “Quiero cerrar esta etapa y que mi amiga descanse en paz. Quiero que dejen de hablar de ella, a menos que sea para recordarla”, afirma.

Este juicio significa además la posibilidad de sentar jurisprudencia sobre los homicidios contra personas trans, ya que es la primera vez que un crimen como el de Azul se juzgará en los Tribunales de Córdoba con el agravante de femicidio.