“Cuando uno se va hay que empezar de nuevo”

“Cuando uno se va hay que empezar de nuevo”

Mauricio Cánovas tenía tan solo 14 años cuando su papá, Manolo, falleció y tuvo que hacerse cargo de una de las bandas con más historia en el cuarteto. Antes de festejar su cumple número 33 en la Sala del Rey, el líder de Trulala, habló de todo.

"Mi misión es defender a Trulalá", es lo primero que dice cuando le preguntan cuál es su función en el grupo que creó e hizo grande su padre. Manolito era una persona muy querida en el ambiente cuartetero, por lo que no fue fácil para él ocupar su lugar. 

El cantante repara en que lo más importante que aprendió de él fueron los valores: "Era una persona muy recta, era un sabio de la vida, de la calle y de la noche".

Confesó que muchas veces pensó en alejarse de la banda por las críticas: "Este ambiente tiene cosas injustas y te hacen creer que no servís para esto", expresó. Aunque, con los años que lleva manejando la banda, reafirmó que no hay otro camino posible en su vida: "Esto es lo que amo, le guste a quien le guste".

Por la historia de Trula pasaron muchos cantantes que luego hicieron su carrera solista y esto en cierto sentido terminó por perjudicar a la banda. Sobre esto, fue duro: "Me cae pésimo que los cantantes se vayan", arremetió. "Los que se van se llevan el laburo y es volver a empezar", dijo.  Sobre la salida de Tyago Griffo, aseguró que lo quiere mucho y respetó su decisión: "Lo que él quería hacer no era compatible con la escuela de Trulalá".

¿A quién elegiría si tuviera la posibilidad de repatriar a algún ex Trula? Entre Jean Carlos, Cristian Amato y La Pepa Brizuela, Mauri no dudó: "Que me perdonen los otros, soy brizuelista hasta la muerte", afirmó con convicción. 

Además, el cantante se refirió a un tema del que pocos se animan a hablar en el mundo del cuarteto: las drogas. "Un dia me levanté, me miré al espejo y dije no soy yo", confesó.