Ojo de Agua: mujer causó destrozos en motel al hallar a su amante con otra

Ojo de Agua: mujer causó destrozos en motel al hallar a su amante con otra

La historia hizo eclosión en un albergue transitorio, mientras el hombre daba rienda suelta a una noche de pasión con una bella y joven amante.

Casado él, ocho meses atrás había dejado atrás otro “affair” amoroso, sin que la “dama” aceptara haber sido olvidada.

Según la interpretación policial, la mujer investigó los pasos de su no tan ex y alguien le filtró sus asiduas incursiones a un albergue de la zona.

Cultora de que la “venganza se sirve en plato frío”, la joven lo siguió y esperó para atacar.

Fin al sexo

En pleno arrumacos, los amantes fueron atacados por la “extraña dama”, con rostro desfigurado por la ira y aferrada a un palo de escoba.

De bienvenida, se presentó con un “hdp. S... de m... los voy a c... matando”.

Mientras la pareja intentaba vestirse, a los gritos, la recién llegada repartió palos a diestra y siniestra.


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No conforme, salió al garaje y el hermoso auto estacionado padeció su despecho y bronca.

Luego, ya más aliviada, ascendió a su moto y se retiró.

Mal pensó el hombre que llamándose a silencio evitaría el escándalo, ya que la ex sólo estaba “precalentando”.

Round II

Al día siguiente viajó a Sumampa y notificó a la esposa de su ex que no eran tres, sino cuatro en su vida amorosa.

Por si resultara insuficiente, el tercer día de visitas a domicilio le tocó el turno al esposo de la amante apaleada.

Como el hombre ignoraba la vida paralela de su mujer, la protagonista de los “dos días previos de furia” resolvió ponerlo en órbita y desayunarlo con los detalles más truculentos sobre las horas extras de su bienamada.

Denuncia

Recién cuando los esposos reaccionaron poniendo el grito en el cielo, el individuo magullado recaló en la policía y pidió que alguien frenara la osadía de su ex amante.

Informada sobre el culebrón al rojo fosforescente, la fiscal Judith Díaz aportó la justa cuota de sensatez.

Dispuso restricciones e impedimentos de contacto entre las cinco personas y que la policía vigile las casas, por si alguno quisiera plegarse al audaz “escarnio” de la ex.